domingo, 24 de septiembre de 2017

Pasteles de chocolate rellenos de mermelada



La receta de estos pasteles de chocolate rellenos de mermelada es la mejor razón para preparar unos pasteles caseros de forma fácil y que quedan muy ricos. En este caso, además, son pasteles sin gluten para que sean del disfrute de todos.

Estos pasteles son idea de La cocina de Lauriteles, blog con el que hemos comenzado la nueva temporada de Asaltablogs.


Para el bizcocho:

- 400 gr. de harina sin gluten
- 200 gr. de azúcar
- 100 gr. de chocolate puro 
- 8 gr. de impulsor químico
- 2 cucharadas pequeñas de bicarbonato
- 250 ml. de leche
- 250 ml. de harina
- 180 gr. de aceite (oliva o girasol)


Para el relleno y decoración:

- 1 frasco de mermelada de ciruela
- Azúcar glasé

Para preparar el bizcocho, mezclaremos todos los ingredientes hasta conseguir una masa homogénea
Verter la masa en un molde, previamente engrasado o forrado con papel vegetal.

Hornear a unos 180 ª y dejar enfriar sobre una rejilla

Cortar en cuadraditos y partir éstos por la mitad.

Rellenad  con la mermelada y cubrir. Por último. espolvorear con azúcar glasé.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Ensalada de espinacas, frutas y jamón



Ya he preparado otras ensaladas de espinacas  en el blog como la de espinacas, manzana, pasas y almendras o la de espinacas, huevo, brotes y pan (pinchad en el nombre de la receta para poder ver cómo preparar cada una de ellas).
Si no habéis probado aún las espinacas frescas, sin cocinar, no dudéis en hacerlo y en ensalada son todo un descubrimiento.

domingo, 6 de agosto de 2017

Helado de chocolate blanco y granola


Helado de chocolate blanco y granola

Querido verano, 
Conmigo te estás pasando este año... Al menos esa es mi sensación. Así que, como no me queda otra, me abandonaré al gran placer de tomarme un helado siempre que me apetezca. Y si es casero, mucho mejor (ojo, no les hago ascos al resto). Así que pensando y pensando con qué sabor experimentar en esta ocasión (tampoco me lo tuve que pensar tanto, eh) me dije "¡ya está!, ¡chocolate blanco!" y ¡dicho y hecho!.

jueves, 27 de julio de 2017

Lubina a la sal



Cocinar a la sal es una de las formas más saludables de preparar cualquier tipo de carne o de pescado. Además es súper sencillo prepararlo, puesto que no necesitaremos más que las piezas de carne o pescado y la sal. Con esta técnica, los alimentos se cocinan en su propio jugo, conservando todos sus nutrientes y reduciendo su parte de grasa. 
¿Sabías que la sal es capaz de absorber la grasa? Tampoco tendrás que preocuparte porque el resultado sea un plato muy salado, ya que el alimento en cuestión tomará sólo la parte justa de sal.

En esta receta vamos a ocuparnos del pescado, en concreto de la lubina. Pero sabed que todo lo que os cuente a continuación es aplicable a cualquier otro tipo de pescado.
Para cocinar el pescado a la sal tenéis que tener en cuenta los siguientes puntos:


- Pedid al pescadero que os quite las vísceras del pescado, sin abrirlo por la mitad. No necesita más preparación.

- La sal debe ser sal gruesa, apta para cocinar a la sal. En ocasiones esta sal viene humedecida, dependiendo de cada marca. Pero si la sal es seca, podemos humedecerla con agua nosotros mismos a la hora de utilizarla. También he leído por ahí que hay quien humedece la sal con clara de huevo, yo no lo he probado, pero imagino que la clara ayudará aún más a compactar la sal alrededor del pescado.

- Es importante dejar la cola y la cabeza fuera de la costra de sal, ya que éstos nos indicarán si el pescado está cocinado. Es fácil, saberlo: en el caso de la cola, si tiramos de ella y ésta se separa del resto de la pieza con facilidad, es que nuestro pescado estará cocinado. En el caso de los ojos, bastará con observar que éstos se hayan tornado blancos.

- Cuando el pescado está horneado, se retira toda la costra de sal y se sirve sin nada de sal en el plato.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, no voy a enrollarme más y vamos con la receta:

- Una lubina mediana por comensal
- 1 kilo y medio/ 2 kilos de sal gruesa apta para cocinar a la sal
- Agua
- Aceite de oliva (opcional)
- Mayonesa para acompañar (opcional)
- Perejil picado (opcional)


En primer lugar, pondremos a precalentar el horno a unos 200º C.

Humedeceremos ligeramente la sal gruesa con agua. Algunos fabricantes envasan la sal ya humedecida y, en ese caso, nos saltaremos ese paso.

En la bandeja del horno extenderemos una capa uniforme de sal y por encima de ella colocaremos las lubinas.



Con el resto de sal terminaremos de cubrir las lubinas. Recordad que debemos dejar al descubierto tanto la cola como los ojos porque nos servirán para saber si nuestro pescado está cocinado.

Cuando las lubinas estén cubiertas las introduciremos en el horno durante, aproximadamente, 15 o 20 minutos.



Pasado ese tiempo, si la cola se desprende con facilidad  y los ojos se han puesto blancos, podemos sacarlas del horno.

Con cuidado de no quemarnos retiraremos la costra de sal que se ha formado. Durante el tiempo de horneado, ésta se habrá endurecido haciendo de barrera de protección entre el pescado y el calor de las resistencias del horno, de forma que, la pieza de pescado estará jugosa y sin haberse deshidratado.
Para retirar la costra podéis utilizar un cuchillo, bordeando la pieza de pescado.

¡Listo para servir y comer!



En este caso rocié el pescado con un poco de aceite de oliva y le puse un poco de perejil picado por encima, pero no es necesario.
Podéis tomar el pescado tal cual o acompañado de una rica salsa, por ejemplo, mayonesa.





Os recomiendo tomar este pescado con una guarnición de verduras asadas, por ejemplo estos Bocados de patata y calabacín al horno, que podéis cocinar al mismo tiempo en el horno, eso sí, en otra bandeja.

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